6 MANERAS DE CAMBIAR TU FORMA DE PENSAR SOBRE EL DINERO

Admin/ septiembre 28, 2021/ Mensajes positivos

SI ERES COMO EL TIPO PROMEDIO, probablemente estés preocupado por el dinero en este momento. No porque no tengas un techo sobre tu cabeza o comida en tu estómago o incluso un trabajo (lo más probable es que tengas todo eso), sino porque eres un tipo promedio. Nos preocupamos por el dinero. Eso es lo que hacemos. Esa es la conclusión de un informe reciente de la American Psychological Association: el 60 por ciento de las personas dicen que el dinero es una fuente importante de estrés. Si bien la mayoría de los hombres probablemente asumen que estas preocupaciones se desvanecerían si pudieran agregar otro cero o dos a su saldo bancario, las investigaciones sugieren lo contrario: un estudio de la Universidad de Purdue en 2018 encontró que las medidas de felicidad tienden a estancarse, o incluso caer, una vez que se llega a cierto nivel de ingreso. En el estudio, este monto es de 65,000 a 105,000 dólares anuales, es decir de 133,000 a 216,000 pesos mensuales.

“El problema no es que no tengamos suficiente dinero, sino cómo pensamos sobre el dinero”, dice Joshua Becker, autor de The Minimalist Home. “Estamos buscando que el dinero nos proporcione algo que es incapaz de proveer”. Si has logrado la estabilidad financiera, dice Becker que casi no hay evidencia de que aumentar tus ingresos disminuya tu estrés. Culpa a un concepto conocido como la caminadora del hedonismo. El hedonismo es la búsqueda del placer, y los investigadores han descubierto de forma consistente que cuando algo en la vida de un hombre cambia para bien (sus ingresos aumentan, gasta mucho dinero en un reloj elegante o un auto llamativo), su nivel de felicidad generalmente aumenta brevemente, pero vuelve a la línea de base. Te encuentras en la caminadora. En otras palabras, tu cerebro se adapta a las nuevas circunstancias y luego vuelve a sus patrones anteriores de ansiedad. Las redes sociales y el marketing de algoritmos están acelerando ese ciclo de retroalimentación. “Cuando llegamos al siguiente nivel de ingresos y descubrimos que no estamos más seguros o felices de lo que estábamos antes, comenzamos de nuevo”, dice Becker. Para escapar de esta situación, debes ajustar la forma en que ves, gastas y guardas el dinero que tanto te costó ganar.

Pon la preocupación en su lugar

Según una encuesta de Varo Money, uno de cada tres millennials no duerme bien por pensar en sus finanzas. Para muchos hombres, dice Becker, esos temores a la mitad de la noche se concentran en el futuro y si su cuenta bancaria satisfará sus necesidades, ya sea a corto plazo o al momento de su jubilación. La ansiedad monetaria centrada en el futuro es tóxica. Puede hacerte sentir miserable ahora, y a menos que te esté impulsando a ahorrar más dinero, no hace nada para proteger tu fondo de jubilación. Para acabar con este tipo de angustia monetaria improductiva, reserva un tiempo específico cada día o semana para analizar tus inquietudes, dice el doctor Robert Leahy, profesor clínico de psicología en Weill Cornell Medical College. “Esta es una técnica terapéutica ampliamente utilizada, y puede ayudar a evitar las preocupaciones intrusivas”, dice. Toma ese tiempo para reflexionar sobre tus problemas y desarrollar formas de abordarlos, ya sea que eso signifique poner más en tu cuenta de jubilación o analizar los movimientos de tu tarjeta de crédito para obtener oportunidades de ahorro. Dale tiempo a tu cerebro durante el día para confrontar las fuentes de tus problemas de dinero y encontrarás menos preocupaciones esperándote cuando vayas a la cama todas las noches. (Si te despiertas sudando frío, anota tus preocupaciones en un cuaderno y abórdalas al día siguiente).

Gasta dinero en aventuras

Digamos que tienes 3,000 pesos para gastar. ¿Los utilizarás en una nueva experiencia, por ejemplo, entradas para una obra de teatro o una cena con amigos? ¿u optarás por un nuevo par de jeans o alguna otra posesión que puedas usar más de una vez? Si eliges los jeans, es posible que debas repensar tus decisiones de compra. Esa es la lección de un artículo de la Universidad de Cornell sobre el gasto y el bienestar del consumidor. “Las compras experimentales (conciertos, comidas con amigos, lugares a los que viajas) reflejan mejor la identidad y el sentido de uno mismo que las compras materiales”, dice el doctor Amit Kumar, coautor de varios escritos y profesor asistente de marketing y psicología en la Universidad de Texas en Austin. Kumar dice que las experiencias, incluso las pequeñas y económicas, se convierten en parte de la narrativa personal que te cuentas a ti y a los demás. Mejorar esta historia con este tipo de compras promueve el bienestar mental, dice. Aún mejor: si te sientes estresado, pasar unos 15 minutos recordando un evento feliz puede evitar que aumente el nivel de la hormona del estrés cortisol, lo que amortigua la respuesta al estrés del cuerpo, según los investigadores de la Universidad de Rutgers.

Mejora lo que importa

El salario del hombre promedio aumentará constantemente a lo largo de sus veintes y alcanzará su punto máximo a los 40. Mientras que tener hijos absorberá una gran cantidad de ese dinero extra, muchos hombres gastan sus ingresos adicionales en productos que hacen poco para mejorar sus vidas. Antes de hacer una gran compra, debes preguntarte si esa compra realmente mejorará tu vida, dice el doctor Leaf Van Boven, profesor de psicología y neurociencia en la Universidad de Colorado. Por supuesto, debes dejar espacio para las cosas que te gustan, ya sean tenis de edición limitada o el sushi más caro de la ciudad. Pero para resistir el impulso de derrochar constantemente en lo más novedoso o lo más caro, Van Boven dice: “escribe dos o tres cosas por las que más quieres que te recuerden”: tu ética de trabajo, por ejemplo, o tu disposición a estar allí cuando un amigo te necesita. Luego revisa si la forma en la que gastas se alinea con esas cosas.

Apunta a objetivos con significado, no a grandes cantidades

Muchos hombres anclan sus metas financieras u objetivos de ahorro a números abstractos (“Necesito ganar $x”) en lugar de a necesidades monetarias reales (necesito $x para vivir”). Esto puede llevarlos a perseguir dinero en lugar de cosas que les puedan dar una sensación de satisfacción. “Priorizar la adquisición de dinero hace que la gente se sienta infeliz”, dice el doctor Ian Robertson, profesor de psicología en el Trinity College de Dublín. “Más” no es una meta que puedas cruzar. Robertson recomienda poner mayor énfasis en objetivos que valgan la pena. Investigaciones de la Universidad Florida Statemuestran que las personas que perciben la vida como más significativa reportan menos estrés que aquellos que la encuentran sin sentido.

Comparte tu tiempo y dinero

Suena cursi, pero dedicar tiempo a ayudar a las personas combate el estrés diario. Ese es el hallazgo de un estudio de la Universidad de Massachusetts que relaciona el voluntariado con una caída en los niveles de cortisol. Devolver a los demás, especialmente a los necesitados, puede ayudar a brindar una perspectiva saludable. Y un estudio de Harvard Business School determinó que el voluntariado y otros comportamientos filantrópicos promueven la felicidad. Dona dinero, aunque no sea mucho, para la caridad. Puede ayudarte a cambiar tu mentalidad de “necesito más” a “espera, realmente tengo suficiente”, dice Becker.

Guarda 200 pesos por semana en una cuenta de ahorros

La mayoría de los adultos no tienen un monto apartado en una cuenta de ahorros para eventualidades. Incluso si no es tu caso, considera reservar una pequeña cantidad, algo que no afecte tu estilo de vida. Hacerlo puede ayudar para que empieces a acostumbrarte a ahorrar dinero. Tu objetivo de ahorro anual para jubilarte a los 65 años, según el análisis del Centro de Investigación de la Jubilación de Boston College, debe ser del 10 por ciento de tus ingresos anuales si tienes menos de 35 años, y el 15 por ciento si tienes 35 o más. Cuanto antes te enseñes a ahorrar sin dolor, más pronto se reducirán tus ansias por temas de dinero.

Fuente: MARKHAM HEID

NAMASTE

Compartir esta entrada